Retrospectiva fotográfica del archivo de Paul. C. Kersey- Se expone en el Centro Regional de las Artes
“Comachuén hace 30 años. Una retrospectiva fotográfica del archivo personal de Paul C. Kersey Johnson” es el título de una muy interesante exposición fotográfica inaugurada el miércoles pasado en el foro multiescénico del Centro Regional de las Artes de Michoacán (CRAM) con sede en esta ciudad.
Esta exposición, que está abierta para que todo el público pueda admirarla, no requiere mayor explicación en cuanto a sus características puesto que su título las resume.
Se tiene en el CRAM gracias a los auspicios de la Secretaría de cultura del Gobierno del Estado a través del propio CRAM; el Consejo Nacional de las Artes (CONACULTA) y El Colegio de Michoacán a través del Centro de Estudios de las Tradiciones (CET).
La ceremonia inaugural de la exposición se llevó a cabo a las 20:00 horas ante la presencia de un destacado número de asistentes.
El corte del listón lo hizo el propio autor de las fotografías acompañado por el Pbro. Francisco Martínez Gracián, párroco de Nahuatzen; Rosa Lucas González, coordinadora del CET; Jorge Eduardo Ortiz, del CRAM; Luis Manuel Ortiz, coordinador de Artes Visuales del CRAM, y Pablo Sebastián Felipe, representante de la comunidad de Comachuén.
Después del corte inaugural se desarrolló una mesa de comentarios en la que intervinieron Rosa Lucas González, Pablo Sebastián Felipe, el autor de las fotografías y el Pbro. Francisco Martínez.
Rosa Lucas definió la exposición como una mirada al pasado y un espacio para mostrar la riqueza y gran calidad del material fotográfico.
Añadió que la exposición ofrece pequeñas muestras encapsuladas en el tiempo de esa comunidad y muestra cómo a lo largo del tiempo ha habido cambios y permanencias.
La de Paul fue una intervención de agradecimientos entre los que, desde luego, el principal fue para Comachuén que no solamente le abrió sus puertas sino que lo considera uno de sus miembros.
Explicó que su objetivo al llegar a Comachuén hace 30 años no era documentar fotográficamente los años que vivió en esa comunidad y que se trata de fotos al natural, no posadas.
Reconoció que las fotos tienen valor histórico y etnográfico y que no existe una muestra similar sobre una comunidad en toda la Meseta Purépecha. Sin embargo consideró que el principal valor es el sentimental.
Pablo Sebastián dijo que la muestra documenta una etapa del pueblo y que es un material inédito y único además de que permite hacer un viaje al pasado dijo luego de haber un breve resumen de la historia de esa hermosa comunidad.
Por su parte el Pbro. Francisco Martínez consideró que las fotos de Paul son testigos de cargo y un registro objetivo de Comachuén y que hablan de cambios, de valores, de retos. Marcan, dijo, un parteaguas y no están llamadas simplemente a ser una colección de recuerdos.
Tras insistir en que las fotografías de Paul son testimoniales señaló que el pueblo purépecha vive en medio de la tormenta y que en este tiempo los pueblos originarios o cierran los ojos o alzan la vista ante todo lo que está sucediendo.
Se refirió a la pérdida de valores de las comunidades como el respeto, la lucha, la faena, la unidad, la madre tierra; a comunidades que caen por lentejuelas que les ofrecen el capitalismo y los grupos violentos.
En su intervención el P. Francisco se refirió también a los talamontes y a la fiebre del aguacate.
EL AUTOR Y EL PUEBLO
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Hace 30 años, siendo un joven estudiante de antropología social en la Universidad de Toronto, el maestro Paul C. Kersey escogió a la comunidad de Comachuén del pueblo purépecha como sitio de su trabajo de campo para su tesis de doctorado.
La vida da vueltas y este propósito quedó incumplido pero no así el registro de su estancia allí. Ahora, gracias a la iniciativa y entusiasmo de dos comachuenses, Pablo Sebastián Felipe y José Roberto González Morales y de Lachlan William Asher, que supieron de la existencia de dicho archivo, se ha organizado la exposición con 85 imágenes amplificadas y más de 800 fotografías proyectadas: “Comachuén hace 30 años: Una retrospectiva fotográfica del archivo personal de Paul C. Kersey Johnson”.
La colección muestra cómo era el pueblo de Comachuén hace 30 años: su gente, sus calles, la arquitectura, el trabajo, las fiestas, la indumentaria, escenas cotidianas… incluso actividades que han desaparecido con el tiempo.
La comunidad indígena de Santa María Comachuén se localiza en las montañas del eje neo volcánico occidental, llamado Meseta Purépecha del Estado de Michoacán. Su asentamiento data del período precortesiano y se le llamó Kumánchen, vocablo P’urhépecha que significa “lugar sombrío o lugar de sombra”.
Su primera congregación fue entre los años 1528 y 1539. Mientras que la segunda se realizó el 30 de enero de 1604. Quedó sujeto a la cabecera civil y religiosa de Sevina y tributó al encomendero Juan Infante.
El pueblo-hospital de Santa María Comachuén contó con la cofradía de la Concepción, con un mueble de quince reses, sujeto a pueblo que elegía alcalde, regidor y alguacil mayor.
De acuerdo al censo de población de 2010, lo habitan 4 mil 762 almas, de las cuales 2 mil 321 varones y 2 mil 441 mujeres. Su actividad económica está basada principalmente en la producción agrícola de autoconsumo, así como en la explotación de la madera.
Tradicionalmente la comunidad se especializó en la elaboración de canoas, bateas, máscaras, palos para escoba, fustes y posteriormente a la elaboración de barrotes torneados y muebles. Las mujeres se especializaron en los trabajos artesanales de bordado a mano.
Asimismo, la comunidad posee reconocidos artistas en el ámbito del canto y la música. Desde finales del siglo XX debido a la falta de trabajo y a la sobreexplotación de la madera la migración ha sido una de las alternativas de subsistencia para las familias.(ASR)